jueves, 16 de abril de 2015

PROGRAMACIÓN NEUROLINGÜÍSTICA: te quiero te quiero te quiero

Había escrito cien veces: te quiero y ni aún así.

Anotar: la PNL no funciona.

Lo miró. No, definitivamente no le quería.

Anotar: odio este castigo; ahora, encima, le aborrezco.

Consultó el reloj y frunció la nariz. No tenía sentido ni había tiempo para seguir escribiendo.

Anotar: cambiar de terapeuta.

lunes, 16 de marzo de 2015

EL REY DE LA CHAPA

Hola familia bloguera:
Voy a continuar con mi serie de microrrelatos perdedores, que también ellos tienen derecho a ver la luz. Aquí va el siguiente:


Sin saber por qué, le di un puñetazo.
-¿Qué haces, tío? Ésa era la del Rober.
Demasiado tarde. La chapa ya estaba en el aire, girando sobre sí misma y, dibujando una parábola perfecta, se zambulló limpiamente en la birra del Mulo.
Se produjo un silencio. El Mulo me miró desafiante y pronunció las palabras mágicas:
-¿A que no hay?
Sonreí aceptando el reto. Sabía que él, en el último momento, retiraría su birra acercándosela, así que recalculé la trayectoria y coloqué en el sitio adecuado el hueso de aceituna, el palillo y la chapa. Pum, fiiiuuuu, splash.
Una ovación me coronó como Rey de la Chapa y así es como conseguí dejar de ser un pringao.

martes, 3 de febrero de 2015

EL VALOR DE LAS PALABRAS

Interrumpo el ciclo de microrrelatos perdedores para dar mi opinión sobre uno de los temas tratados esta tarde en el programa La ventana de la Cadena Ser: la votación que ha habido en el Parlamento británico sobre la reforma de la ley de reproducción asistida.

En mi opinión el problema está en las palabras que utilizamos. Y no es un problema del lenguaje, sino del uso que hacemos de él.
Contaré una anécdota propia para explicarme mejor:

Cuando mi hijo mayor tenía seis años fui a su clase a hablar de la adopción. Empecé mi charla como lo hago siempre, apelando al sentido del humor:
-Ya me han dicho que vosotros ya sabéis que los niños nacen de las barrigas de... las mesas, -dije yo.
Todos los niños rieron al unísono mientras gritaban “noooo”.
-Entonces, ¿de quién? -Pregunté.
-De las barrigas de las mamás, dijeron ellos repitiendo lo aprendido en clase.
-Ah, pues... –empecé con cara de preocupación-, entonces... ¿yo quién soy?
-La mamá de Carlos –respondieron ellos en tono de “vaya pregunta más tonta”.
-No puede ser –insistí-, porque Carlos no ha estado en mi barriga.
Aquí empezaron las caras de interés, sorpresa, incredulidad..., mientras repetían que sí era su mamá.
Yo les pregunté:
-¿Qué hacen las mamás?
Y ellos empezaron a detallar las actividades de sus madres: nos dan de comer, nos duermen, nos cuidan cuando estamos enfermos, nos vigilan en el parque, nos ayudan con los deberes, nos riñen cuando nos portamos mal...
A cada cosa yo decía: “Ah, pues sí, eso sí lo hago” y ellos insistían: “Porque eres su mamá”.
-Ya lo entiendo –concluí-, lo que queréis decir es que los niños nacen de las barrigas de las mujeres.
-¡Eso! –dijeron ellos.
Yo seguí:
-Es que hay mujeres que pueden tener niños en la barriga, y pueden y saben ser mamás, otras mujeres pueden tener niños en la barrigas pero o no pueden o no saben ser mamás y otras que no pueden tener niños en la barriga pero sí saben y pueden ser mamás. Lo importante, es que todos los niños necesitan unos papás o unas mamás.

Cuento esto porque tenemos la costumbre de utilizar mal las palabras y en los libros de texto, por ejemplo, o en la escuela, cuando tratan el tema de la reproducción humana, suelen referirse a las mujeres como mamás o madres, depende de la edad del público al que se dirigen. Y los medios de comunicación repiten este patrón cada vez que hablan de la maternidad o la paternidad. Pero ya la sabiduría popular dice que “Madre no es la que pare sino la que cría” y esto ha sido así siempre. Por tanto, y dado que tenemos palabras para referirnos a todos los conceptos, utilicémoslas correctamente y así no nos llevaremos a engaño, no confundiremos términos y será más fácil entendernos.

Yo propongo un minidiccionario de términos:
Madre o padre son los que crían, educan y dan amor.
Engendradores son aquéllos que son capaces de engendrar un ser al que le transmiten su carga genética.
Gracias a los avances científicos, tenemos también:
Gestantes que son las mujeres que albergan el embrión primero y feto después, en su útero.
Donantes, aquéllos que donan una parte de sí mismos para que otros puedan vivir.

Y, supongo que podríamos ir ampliando la lista de palabras para utilizarlas en el contexto adecuado. Evitaríamos problemas, confusiones, incomprensión y dolor, porque no hay nada que duela más que una palabra mal dicha.


¿PERO NO HABÍA NADIE DE TU EDAD?

EN REALIDAD ESTO DEL AMOR NO TENÍA NINGUNA LÓGICA. Ellos eran la prueba evidente. Acababan de acostar a los niños y, por fin, podían disfrutar de su pequeño placer diario. Se miraron sonrientes, se besaron tiernamente y fueron a la cocina. Descorcharon una botella de vino y brindaron “Por muchos más”. Hablaron del principio, cuando nadie creía en ellos, cuando ella le esperaba en la esquina de la facultad, cuando se miraban en los escaparates para mirarse en ojos ajenos y averiguar si la diferencia era muy evidente.  Había que reconocerlo: no era lógico, ni lo que nadie habría imaginado, pero era el amor desbaratándolo todo. Sonrieron, bendito disparate.

viernes, 28 de noviembre de 2014

EL AMOR TIENE RAZONES...

EN REALIDAD ESTO DEL AMOR NO TENÍA NINGUNA LÓGICA, se dijo a sí mismo mientras la miraba. No había ninguna duda: la amaba. Lo que no lograba entender era por qué a ella; por qué le sucedía eso a él, un hombre normal, tranquilo, serio… Él imaginaba una vida como la de cualquier otro: tener novia, acabar juntos la carrera, trabajar, casarse, tener hijos… Pero un día, él la miró y ya no pudo desprender sus ojos de aquella mujer con tanta vida a cuestas. Y ella le siguió sin titubear. Definitivamente, aquello no tenía lógica. Pero bendito disparate, concluyó mientras una a una apagaba las diecinueve velas.

jueves, 27 de noviembre de 2014

CAMBIO DE TERCIO

Pero ya nada sería igual. Ni el sonido de la llave en la cerradura, ni su voz, ni su mirada, ni el tacto de su mano en su piel, ni el ambiente de una conversación intrascendente...
Aunque le estuviera diciendo la verdad, aunque de su cuerpo se borraran esas cicatrices..., todo estaría sometido al miedo.
Cerró los ojos, respiró hondo y dijo: No.

viernes, 29 de agosto de 2014

IMAGÍNENSE

Imagínense a una pareja con su hijo en brazos. Es un bebé tan deseado…
Imagínense sus rostros, transmiten una dicha que contagia.
Imagínense cómo lo miran, una mezcla de ternura e incredulidad porque ese nuevo ser tan esperado ha llegado por fin a sus vidas, una mezcla de alegría y de susto ante la responsabilidad de cuidar como se merece a esa criatura tan indefensa.
Imagínense el orgullo en sus miradas ante lo guapo que es, sus manitas tan perfectas, sus ojitos tan lindos…
Imagínense el torbellino de sentimientos que se encierran bajo el concepto amor hacia un hijo.
Imagínense cómo les mira el bebé, cómo se aferra a ellos para aferrarse a la vida.
Imagínense cómo cierra sus manos apretando el enorme dedo que se le antoja su tabla de salvación en este mar que es la vida.
Imagínense su sonrisa al ver saciada su hambre, al sentirse amado.
Imagínense las ganas que tienen de llegar a su casa, al calor de su hogar donde poder fortalecer el vínculo que se ha creado entre ellos.
Imagínenselos preparando la maleta sin dejar de mirarse. La ilusión en sus ojos.
Ahora imagínense que aparece un hombre, agarra al bebé y se lo lleva diciendo que ya no es su hijo, que se olviden de él.
Imagínense el pasmo y el terror en sus ojos, el dolor y el desgarro.
Imagínense a esos padres corriendo por los pasillos gritando para que les devuelvan a su hijo.
Imagínenselos rotos por el dolor pero intentando sobreponerse para hacer lo que cualquier padre, cualquier ser humano haría por su hijo: luchar hasta recuperarlo.
Imagínenselos recorriendo organismos oficiales en busca de ayuda y encontrando las puertas cerradas.
¿Se los imaginan? ¿Sienten su dolor?

Ahora imagínense que el bebé es adoptado.
Díganme, ¿de verdad importa cómo se ha formado esa familia? ¿De verdad importa que ese hijo no lleve los genes de sus padres?

Y, por último, imagínense, por favor, que el bebé tiene uno, dos, tres, o más años. ¿Se imaginan el dolor de esa criatura a la que le han arrebatado a sus padres, a los que reconoce como tales y los recuerda y va a recordar para siempre? ¿Cómo no va a luchar un padre para recuperar a su hijo y explicarle que jamás le abandonó? ¿Cómo va a valerle a un padre la solución de “adopten otro”? ¿Cómo alguien que ha sido padre puede pensar que un hijo puede ser sustituido por otro? ¿Cómo alguien puede aconsejar que se abandone a un hijo?

Señor Margallo, nosotros somos PADRES y nuestros hijos NO SON CROMOS.
En respuesta a: artículo de prensa