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jueves, 6 de mayo de 2010

A propósito del velo islámico

De vez en cuando surge una noticia en la que una mujer -o adolescente- musulmana tiene algún problema por llevar -y empecinarse en llevar- un pañuelo cubriéndole la cabeza. Y cada vez, se alzan multitud de voces en contra del pañuelo y a favor de dejar que cada quien haga lo que desee con su atuendo.
¿Y si lo planteamos de otra manera?
En algunas culturas, no sé si en todas, pero sí que también en la nuestra la llamada civilización occidental, el cabello (sobre todo el femenino) es un símbolo erótico. Igual lo hemos olvidado, pero lo es.
Recordemos, por ejemplo, lo que significa "desmelenarse": perder la timidez y lanzarse a hablar o actuar de forma decidida, sin tabúes. Pero si decimos que es una mujer la que se ha desmelenado o la que se ha soltado el pelo, ¿no adquiere un matiz más sexual el tema? Viene de antiguo. Cuando leemos en algún texto medieval que una mujer se ha despeinado o soltado la trenza, es seguro que regresa del encuentro con el amado; si está peinándose, indica que está esperando el encuentro o que está receptiva a cualquier encuentro; y si regresa "en cabellos", es decir, despeinada, es que, probablemente, el encuentro no ha sido voluntario por su parte. Me viene a la cabeza ahora mismo la escena de la Afrenta de Corpes, cuando encuentran a las hijas del Cid tras la afrenta y las encuentran "en cabellos".
Quizá por eso, las novias llevan velo -ahora no siempre, claro, los tiempos cambian-, para ocultar otro de sus atributos femeninos sensuales; o las mujeres para ir a ceremonias, se recogen -o recogían- el pelo, para no dar la impresión de ir "buscando guerra".
Pienso en la enorme cantidad de canciones que, aún hoy, usan el pelo femenino como símbolo erótico. Así, que recuerde rápidamente, la de "Suéltate el pelo" de Hombres G (que por si nos habíamos olvidado de lo que significa pedirle a una mujer que se suelte el pelo, añaden "...y el sujetador") o la de La oreja de Van Gogh "Tu pelo" o "El listón de mi pelo" de Julieta Venegas.
Que el cabello de las mujeres tenía -y tiene- una carga simbólica potente lo encontramos en que como prueba pública de su dominación y para mayor humillación, también aquí, después de violarlas se les rapaba la cabeza.
Y sabiendo todo esto, sólo hay que recordar que tampoco hace mucho, aquí, las mujeres también llevaban el pelo oculto por un pañuelo (todavía hoy podemos ver algunas ancianas llevar un pañuelo en la cabeza), después sólo lo llevaban para entrar en las iglesias y luego, nada. Aprendimos todos, hombres y mujeres, que no pasa nada si se lleva el pelo al descubierto, incluso si se lleva suelto.
Así pues, ¿qué problema hay en que alguien, voluntariamente, oculte su cabello de miradas ajenas como otras ocultamos nuestros pechos?